Las escandalosas medidas de las reinas de Miss Perú


El Miss Perú 2018 celebrado el pasado domingo terminó por convertirse en una trinchera política, capaz de subvertir la disciplina de todos los reinados en adelante.

Su desenlace amenaza con volverse un escándalo semejante al de Odebrecht en ese y varios países de la región, con la diferencia de que las protagonistas son mujeres de 20 años de edad en promedio, sin tacha, en vez de las figuras políticas y empresariales envueltas en la trama de corruptelas de la constructora brasileña.

En un aparte del certamen, las participantes debían pararse detrás de un micrófono y delante del público espectador, en frente de las cámaras de televisión, cumplir con el ritual mecánico de pronunciar sus nombres, el departamento que representan y las tallas de sus cuerpos.

Todo marchaba según los estereotipos durante la presentación de la aspirante al cetro Camila Cañicoba, del departamento de Lima, hasta cuando decidió espetar: “mis medidas son: 2 mil 202 casos por feminicidio reportados en los últimos 9 años en mi país”. Se dio media vuelta no sin antes mirar a las cámaras como queriendo decir prepárense para lo que sigue.

Entonces pasó Karen Cueto, también del departamento de Lima, y repitió la fórmula de su antecesora: “…y mis medidas son: 82 feminicidios y 172 tentativas [de homicidio] en lo que va del año. Continuó la representante de La Libertad, la señorita Melanie Calderón, y de nuevo la ráfaga: “mis medidas son: el 81% de agresiones a niñas menores de 5 años son por [personas] cercanas a las familias”.

La siguiente se llama Samantha Batalla, de la capital limeña, quien expresó sin que le temblara la voz que sus “medidas” se reflejan en la “niña” que muere cada 10 minutos producto de la explotación sexual. O sea que solo respecto de este último indicador perecieron al menos 12 pequeñas durante el certamen.

“Me parece excelente esta noticia porque penetra información prohibida en esos espacios que algunos consideran como ‘muy artificiales’, porque propenden por la ‘cosificación’ de la mujer. Por eso es que no los hemos logrado eliminar. Siempre habrán, pero si los van a seguir organizando, por lo menos que tengan una perspectiva positiva”, alega Celia Moreno, psicóloga y defensora de los derechos humanos.

La psicóloga agrega, en consideración a la edad de las participantes del Miss Perú 2018 y de todos los concursos de belleza, que en vez de preguntarles a ellas sobre sus medidas y condiciones de su belleza, el jurado calificador las debe inquerir por las obras hechas en favor del país o la comunidad donde viven, si han trabajado en fundaciones preocupadas por los niños desamparados o la población vulnerable, si han ayudado a ancianos abandonados o enfermos terminales.

Después de Samantha Batalla habló Luciana Fernández, participante de la ciudad de Huanco. Cambió la información de sus medidas por esta otra: “13 mil niñas sufren de abuso sexual en nuestro país”. Noelia Castro, otra aspirante de La Libertad, se refirió a los 300 feminicidos reportados este año.

Melina Machuca, concursante de Cajamarca, recordó que sufren violencia de género más del 80% de las mujeres de la capital de este departamento. Y Kristel Aranda, una joven más en representación de Lima, trocó sus datos corporales por una denuncia brutal: 2 mil 971 peruanas mayores de 70 años son víctimas de violencia.

“Los datos suministrados por las concursantes contrarrestan las críticas a los certámenes de belleza, su tendencia a enfocarse solo en la belleza. Seguramente los [organizadores] de Miss Perú quisieron balancear esta situación, o quizás fueron las jovencitas, por lo general de edades entre 20 y 25 años, quienes se coordinaron con la meta de revertir lo que suele suceder en estos certámenes”, supone Moreno.

Cristian Rivero, conductor del concurso, comentó después que había el propósito de enviar un mensaje contra la violencia hacia las mujeres.

Son 23 peruanas que pulverizaron los concursos clisé de belleza para dejar en evidencia el machismo. Un virus, por lo visto, tan común allá como llega a suceder en nuestro país.

Prohibieron los reinados

02 nov 2017 – 00:00h

El año 2016 cerró en Argentina con la noticia de haberse modificado o eliminado varios concursos de belleza.

Provincias como Mendoza y localidades como Chivilcoy, de Buenos Aires, y Villa General Belgrano, Córdoba, proscribieron los concursos de belleza por considerarlos un atentado contra las mujeres.

En el balneario de Playa Grande se celebra un concurso de este tipo en verano, pero el año pasado cambió el tradicional desfile en biquini por una pasarela en la que las concursantes llevaron un atuendo menos revelador.

En este mismo lugar acabaron con el concurso Miss Reef, el cual se celebraba desde hacía más de 20 años. “¿Qué dice que el organizador de ese concurso sea el Estado? (…) Preocupa imaginar cuánto influye en el crecimiento de la violencia que el Estado desfinancie las políticas públicas que deberían realizar aportes para prevenir y proteger de la violencia machista y en su lugar impulse estos concursos”, dijo a propósito el colectivo marplatense Ni Una Menos.



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